domingo, 30 de junio de 2013

June Wrap Up/ July TBR

Es el último día de junio y es hora de hacer un resumen de mis lecturas durante este mes y las que pienso hacer en Julio. Por fin llegarán las vacaciones y podré leer todo lo que quiera sin preocuparme de estudiar o hacer trabajos. Ahora solo me quedan dos exámenes, una obra y una maqueta para terminar con todo este semestre. Además mañana comienza en Camp Nanowrimo lo cual me emociona aun más. Dejando de lado todo eso...


Wrap Up de Junio


Sobrevivo de Alex Morel

Este libro me llevó a las frías montañas de Montana y me hizo participe de un plan de suicidio y de un accidente en avión. Me hizo sentir cada hecho de forma dramática y aunque el final fue amargo, fue el que a fin de cuentas se esperaba.
Mi nota es: 3/5












A Christmas Carol de Charles Dickens

Lo tuve que leer para mi clase de inglés y no puedo dejar de decir que me pareció una historia divertida y que deja una enseñanza. De ves en cuando es bueno leer clásicos como este.
Mi nota es: 3/5













Cuando Dios era un conejo de Sarah Winman

Acabo de terminarlo y me encantó. Nos cuenta la historia de Elly desde que es niña y luego cuando es adulta entrelazándola con hechos reales.
Mi nota es: 4/5












TBR de Julio


Juego de Tronos de George R. R. Martin

Tenía pensado leerlo desde hace tiempo, de hecho ya lo había comenzado pero me detuve. Ahora estoy viendo la serie y me ha encantado por lo que pienso retomar el libro.












Looking for Alaska de John Green

Desde antes de tener el box set de John Green que tengo pensado leer Looking for Alaska pero siempre encuentro algo más que leer. Ahora creo que aprovecharé las vacaciones para leerlo.













En llamas de Suzanne Collins

Debería haberlo comenzado hace tiempo pero nunca logro enfocarme en el. Ahora que pronto se estrenará la película me siento presionada en leerlo para que no me ocurra lo mismo que con Los juegos del Hambre (ver la película antes que leer el libro)










Cazadores de sombras: ciudad de hueso de Cassandra Clare

Me ocurre lo mismo que con En llamas, cada mes lo voy desplazando más y siento que debo leerlo antes de que se estrene la película. Ver tantas buenas opiniones del libro me hacen querer empezarlo pronto.











Prom and Prejudice de Elizabeth Eulberg

Una compañera me lo recomendó, me dijo que estaba inspirado en Orgullo y prejuicio y que le había gustado mucho, me encantó orgullo y prejuicio así que intentaré leerlo dentro del mes.












Eso es todo, espero que tengan un lindo día :)

Escenas y Diálogos #10 (Parte 2)

Aquí viene la segunda parte del Escenas y Diálogos anterior. Tuve que dividirlo porque en total saqué 19 fragmentos y ponerlos todos dentro de la misma entrada podía resultar caótico tanto para mi como para quienes la leyeran. En fin, espero que les guste :)





Cuando Dios era un conejo de Sarah Winman


(...) "Los recuerdos -me dijo-, por muy pequeños o triviales que sean, constituyen las páginas que nos define."
(Nancy a Elly, página 148)


(...) Me pregunté en cuanto lo valorarían sus secuestradores; en cuanto me valoraban a mi mis padres, y me pregunte si el valor estaba relacionado con cualidades como la bondad, la utilidad o el hecho de ayudar a personas menos afortunadas. Pensé que, probablemente, yo era más valiosa cuando era más pequeña.
(Elly, página 155)


-Yo también soy diferente -declaró Arthur.
-Lo se, pero tu te sientes bien por el hecho de ser diferente. -Me incliné por la borda y dejé que mi mano surcara las frías aguas-. Yo soy impopular y eso duele -añadí.
-La popularidad, querida, está tan sobrevalorada como un miembro grande -declaró Arthur mirando hacia la distancia, perdido en uno de sus mundos clandestinos.
-¿Que miembro? -pregunté confusa.
-¿Cuantos años tienes?
-Casi doce.
-Nunca dejes de jugar, Elly -declaró él mientras se secaba las manos en un pañuelo blanco y almidonado que había planchado la noche anterior-. Nunca dejes de jugar.
(Elly y Arthur, página 167)


-¿Tú crees en Dios, Arthur? -le pregunté mientras me comía el ultimo pedazo de bizcocho.
-¿Que si creo en un anciano de barba blanca que vive en las nubes y juzga a los mortales con un código moral de diez mandamientos? ¡Cielo santo, querida Elly, claro que no! Me habría expulsado de esta vida hace años por mi alocada historia. ¿Que si creo en un misterio, en el inexplicable fenómeno que constituye la vida misma? ¿Que si creo en algo más grande que nosotros y que ilumina la inconsecuencia de nuestras vidas? ¿En algo que nos da una razón por la que luchar y la humildad para purificarnos y empezar de nuevo? Entonces sí, sí que creo en él. Es la fuente del arte, de la belleza, del amor, y ofrece la bondad suprema a la humanidad. Esto es Dios para mi. Esto es la vida, y es en esto en lo que creo. (...)
-¿Crees que un conejo podría ser Dios? -le pregunté a Arthur distraídamente.
-No existe absolutamente ninguna razón por la que un conejo no pueda ser Dios.
(Elly y Arthur, páginas 170/ 171)


-Toma -le dije a mi padre entregándole la carta. 
Él dejó la sierra a un lado y se sentó en un viejo sillón cubierto de polvo y virutas de madera. Buscó a tientas sus gafas en los bolsillos repletos de todo menos de sus gafas, hasta que señalé su cabeza y él las bajó hasta sus ojos. Éstos eran los únicos momentos que dejaban entrever su edad: grietas en la armadura de nuestro eterno niño.
(Elly y su padre, página 222)


(...) Nancy dijo algo que se perdió en el masticar (...); dijo algo como "estoy pensando en casarme", y un silencio repentino se extendió en la mesa.
-¿Que? - preguntó mi madre esforzándose en ocultar el horror que reflejaba su voz.
-Estoy pensando en casarme.
-¿Estás saliendo con alguien? -le pregunté yo.
-Ajá -contestó ella llenándose esta vez la boca con pan y un trozo de cangrejo.
-¿Desde cuando? -añadí.
-Desde hace tiempo.
-¿Con quién? -quiso saber mi madre.
Pausa.
-Con un hombre.
-¿Un hombre? -preguntó mi madre, ya sin preocuparse en disimular su horror-. Pero ¿por qué? 
-¡Eh, un momento! -exclamó mi padre-. Que no todos somos malos.
(Elly, sus padres y su tía Nancy, páginas 279/280)


(...) Ella se apoyó contra la pared del exterior e intentó llorar, pero las lágrimas, como la comprensión, estaban atascadas, formaban parte del pasado. Nadie la consoló. Todos tenían una historia de dolor, y la de los demás siempre era peor que la propia.
(Elly sobre Nancy, página 305)


(...) Se volvió hacia mi y sonrió. En aquella época aprendió a sonreír mucho; a sonreír cuando no sabía que decir; a sonreír cuando la amabilidad o el miedo a hacer daño al otro -esas cosas que las familias no tienen en cuenta- surgían entre nosotros.
(Elly sobre Joe, página 344)


-Le pregunté a Charlie si tenía novio.
-¿Y él que te contestó? 
-Me dijo que nunca tuve ninguno, que no se lo ponía fácil a las personas que me querían. ¿Sabes por qué lo hacía?
Sacudí la cabeza.
(Joe y Elly, página 347)



Esto es todo. Espero que se animen a leer el libro y que tengan un lindo fin de mes :)





Escenas y Diálogos #10 (Parte 1)

Este libro ha sido uno de los que más me han hecho poner post it y es que tiene muchas frases o escenas que me han gustado o porque me han hecho reflexionar o simplemente me han divertido. Por lo tanto no podía dejar de hacerle un Escenas y Diálogos al libro...




Cuando Dios era un conejo de Sarah Winman


-¿Qué por qué te mintió? -dijo precipitadamente-. Por culpabilidad, eso es todo. A veces la vida te da demasiadas cosas buenas y tú sientes que no te las mereces.
(Esther Golan a Elly, página 41)


Mi padre pensó que se trataba de un tumor cancerígeno, no porque mi madre fuera genéticamente propensa a desarrollarlos, si no porque buscaba un saboteador a su maravillosa vida. Empezaba a creer que lo bueno era finito y que un vaso que antes estaba medio lleno podía convertirse, de repente, en medio vacío. Resultaba extraño ver cómo su idealismo se desintegraba con rapidez.
(Elly sobre su padre, página 42)


El señor Harris lo había visto en las rebajas y, en lugar de preguntarse: "¿A Eleanor Maud le gustará este abrigo? ¿Le quedará bien a Eleanor Maud?", debió de pensar: "Esta horrible cosa es prácticamente de su talla y seguro que se verá estúpida con ella puesta." Era blanco, con las mangas y la espalda negra, y me quedaba tan apretado como una rodillera, pero era menos útil que esta, y aunque me mantenía caliente, no era porque fuera práctico, sino porque el frío, cuando se acercaba a mi, se detenía y se echaba a reír.
(Elly, página 77)


(...) Los jardines eran cuidados por jardineros paisajistas, los perros iban a la peluquería y los coches eran conducidos por chóferes. Era un estilo de vida que parecía apurar lo que quedaba del vaso medio vacío de mi padre y lo hacía ponerse verde cuando pasaba por allí los fines de semana.
-¡Que casa tan bonita! -exclamo mi madre sin el menor atisbo de celos.
Ella era así: siempre agradecida por la vida misma. Su vaso no solo estaba medio lleno, sino que estaba revestido de oro y se llenaba permanentemente.
(Elly, sus padres, Joe y Charlie en el auto, página 81)


-¿Como te encuentras? -preguntó mi madre.
-Bastante bien -repuse.
-No me refería a ti Elly.
-Estoy bien -contestó mi hermano.
-¿No tienes nauseas?
-No.
-¿Estas mareado?
-No.
-Aunque lo estuvieras no me lo dirías, ¿no? -preguntó ella.
-No -contestó él hechandose a reir.
-No quiero que juegues a rugby nunca más -declaró mi madre de forma cortante.
Él la miro con calma y dijo:
-No me importa lo que tú quieras, yo seguiré jugando.
Entonces levantó su taza de te y bebió tres largos sorbos, lo que debió de quemarle la garganta, pero no lo demostró.
-Es demasiado peligroso -insistió mamá.
-La vida es peligrosa -replicó él.
-No soporto verte jugar.
-Entonces no lo hagas -dijo mi hermano-, pero seguiré jugando porque nunca me he sentido más vivo en mi vida, ni más yo mismo. Nunca había sido tan feliz.
Entonces se levantó y se marchó.
Mi madre se volvió hacia el fregadero y se secó la mejilla. ¿Una lágrima, quizá? Deduje que era porque mi hermano nunca se había aplicado la palabra "feliz".
(Elly, su madre y Joe, páginas 82/83)


Una noche, mi padre me detuvo en la cocina y me preguntó acerca del coche.
-Te gusta, ¿verdad, Elly?
-En realidad, no.
-¡Pero si es un coche bonito!
-Pero nadie más tiene uno igual -repuse.
-Eso es bueno, ¿No crees? distinguirse de los demás, ser diferente -comentó él.
-No estoy segura -contesté, totalmente consciente de mi silenciosa necesidad de encajar, de esconderme de algún modo -. Yo no quiero que los demás sepan que soy diferente.
(Elly y su padre, página 91)


Mientras mi familia se desmoronaba, lo mismo ocurrió con mi vida escolar. Me abstenía felizmente de leer o escribir trabajos y, de una forma deliberada, informaba a la profesora de que tenía problemas domésticos en casa. Aprovechaba cualquier oportunidad para abrazar la idea de que yo también procedía de una familia desestructurada.
(Elly, página 92)


-¡Oh escucha!- exclamé levantando el dedo hacia el cielo-. ¡Es mi canción favorita!
Jenny Penny prestó atención y sonrió.
-¡La mía también! me se toda la letra. "I see a little silhouetto of a man. Scary mush. Scary mush, will you do the fandango?"
-¡No pasarás! -gritó la señora Penny.
-"Thunderbol and lighting, very very frightening. MEEE!" -canté.
El señor Harris corrió hacia nosotras.
-¿Donde está tu padre, Elly?
-"Galileo, Galileo, Galileo."
-"Fig Roll!" -gritó Jenny Penny.
-¿Y tu padre, Elly? ¿Dónde esta? Esto es serio. Creo que se va a producir una pelea.
-"I'm just a poor boy, nobody loves me" -canté yo.
-¡A la mierda! -exclamó el señor Harris, y se marchó.
-¡Esto es lo que pienso de tu primo policía! -gritó la señora Penny mientras enseñaba sus bamboleantes pechos.
-¡Cielos! -exclamo mi madre pasando a toda prisa por nuestro lado y subiéndose las mangas-. Pro-ble-mas -añadió en su molesta y entrecortada forma de hablar.
-"Let him go!" -cantó Jenny Penny.
-"I will not let you go" -canté yo.
-Se trata de un simple malentendido -dijo mi padre.
-¡Suélteme! -gritó la señora Penny.
-Podemos arreglarlo mientras tomamos una taza de té -terció mi padre con calma.
-"I will not let you go!"
-"Let him..."
-¡VOSOTRAS DOS QUERÉIS CALLAROS DE UNA PUÑETERA VEZ! -gritó el señor Harris desenchufando el tocadiscos de un tirón.
(Elly, su padre,  Jenny Penny, Sr. Harry y Sra. Penny, páginas 101/102 y 103)


Si mis padres se hubieran detenido un bendito momento, si se hubieran parado un instante y se hubieran quedado callados en el silencio, habrían oído el ruido que hacía el corazón de mi hermano al partirse en dos.
(Elly, página 117)


Lamento el que algunas escenas sean tan largas pero quería escribir la escena completa sin dejar algún detalle fuera. En breve subiré la segunda parte de este Escenas y Diálogos. Que tengan un buen día :)