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sábado, 9 de marzo de 2013

Escenas y Diálogos #6

Hola a todos! Hoy después de mucho mucho mucho tiempo de no escribir nada en el blog (y me disculpo por eso) les traigo una nueva "entrega" de Escenas y Diálogos (YAAAAAY! :D) esta vez será del último libro que leí y es el siguiente...








Warm Bodies de Isaac Marion




Cierro los ojos y me encorvo hacia delante. Mi cabeza se balancea ligeramente al compás de la música mientras los versos flotan por la cabina del avión y se funden en mis oídos.
  La vida era tan nueva...tan autentica, tan buena...
-Protegeré -murmuro-. Te...protegeré.
 ...hace siglos...anoche...
Cuando por fin abro los ojos, la cara de Julie ha cambiado. El terror se ha desvanecido, y me observa con incredulidad.
-¿Qué eres? -susurra.
(R y Julie, página 42)




-(...) Nunca has cogido a un humano vivo antes, ¿verdad?
 Niego con la cabeza en actitud de disculpa,pero hago una mueca al reparar en su uso de la palabra "humano". Nunca me ha gustado esa distinción. Ella es una viva y yo un muerto, pero me gustaría creer que los dos somos humanos. Llámame idealista.
(R y Julie, página 64)




-Cuando era joven consumía drogas. Empecé con doce años y lo probé casi todo. Todavía bebo y fumo hierba cuando se me presenta la ocasión  Una vez hasta me acosté con un tío por dinero cuando tenía trece años. No porque quisiera el dinero; incluso entonces el dinero tenía bastante poco valor. Lo hice solo porque era algo terrible, y sentía que me lo merecía. -Se mira la muñeca, las finas cicatrices que se parecen al sello que ponen en la entrada de los conciertos-. Todas las cosas jodidas que se hace la gente a si misma...es el mismo caso, ¿sabes? Una forma de ahogar tu voz. De matar tus recuerdos sin tener que matarte.
(Julie a R, página 82)




Antes de que pueda ofenderme, alza la vista hacia mi y sonríe. 
-De todas formas...me gustan. Tus ojos. Son bastante bonitos. Espeluznantes...pero bonitos
Seguramente es el mejor cumplido que he recibido en toda mi vida de muerto. Haciendo caso omiso de mi mirada de idiota, Julie se adentra en la casa canturreando para sí.
(Julie y R, página 116)




-Me gusta escribir -digo a modo de confesión-. Así que...supongo que quiero ser escritor.
Julie sonríe. Nora ladea la cabeza.
-¿En serio? ¿La gente sigue haciendo eso?
-¿Qué? ¿Escribir?
-Me refiero a si todavía existe...una industria editorial.
Me encojo de hombros.
-Pues...no. Buena observación, Nora.
(Perry y Nora, página 129)




-(...) No es un buen momento para meterse en la literatura. Probablemente acabe en Seguridad.
-Cierra la puta boca, Perry -exclama Julie, al tiempo que me da un puñetazo en el hombro-. La gente todavía lee. 
-Ah, ¿sí? -dice Nora.
-Yo sí. ¿Que más da si hay una industria detrás  Si todo el mundo está demasiado ocupado construyendo cosas y haciendo puntería para molestarse en alimentar su alma, que les den. Escribe en un cuaderno y dámelo. Yo lo leeré.
-Un libro entero para una sola persona -dice Nora, mirándome-. ¿Merecería la pena?
Julie responde por mi.
-Por lo menos sus pensamientos saldrían de su cabeza, ¿no? Por lo menos alguien llegaría a verlos. Creo que sería precioso. Sería como ser dueña de un trozo de su cerebro.
(Perry, Nora y Julie, página 129)




-Papá.
-¿Si?
-Creo que tengo novia.
Mi padre baja la carpeta y se ajusta el casco. Una sonrisa se dibuja en las profundas arrugas de su cara.
-No me digas.
-Eso creo.
-¿Quién?
-Julie Grigio.
El asiente con la cabeza.
-La conozco. Es...¡Eh! ¡Doug! -Se inclina sobre el borde del baluarte y grita a un obrero que carga con una estructura de acero-. Esa es del cuarenta, Doug. Estamos usando del cincuenta en las secciones arteriales. -Vuelve a mirarme-. Es guapa. Pero ándate con cuidado; parece explosiva.
-Me gustan las cosas que explotan.
(Perry y su padre, páginas 148/149)




-¿Papá?
-¿Sí?
-¿Crees que es una tontería?
-¿El que?
-Enamorarse.
El se detiene y guarda su walkie-talkie.
-¿A qué te refieres, Pear?
-Quiero decir...ahora. Teniendo en cuenta como son las cosas ahora. Todo es tan incierto...¿Es una tontería perder el tiempo en cosas así cuando todo podría desmoronarse en cualquier momento?
Mi padre me mira largamente.
-Cuando conocí a tu madre me hice esa misma pregunta -dice-. Y entonces solo había unas cuentas guerras y recesiones. -Su walkie-talkie crepita de nuevo. El no le hace caso-. Estuve diecinueve años con tu madre. Pero ¿crees que habría rechazado la idea si hubiera sabido que solo estaría un año? ¿O un mes? -Examina la construcción, sacudiendo la cabeza lentamente-. No hay un punto de referencia que diga como tiene que ser la vida, Perry. No tienes que quedarte esperando un mundo ideal. El mundo siempre es lo que hay ahora, y tu decides como reaccionas a él.
(Perry y su padre, páginas 149/150)




-¿Sabes qué, Perry? -dice Julie. Tiene la voz trémula de sus penas intimas-. Todo acaba muriendo. Todos lo sabemos. Personas, ciudades, civilizaciones enteras. Nada dura. Así que si la existencia es binaria, muertos o vivos, estar aquí o no estar aquí, ¿de que coño sirve todo? -Alza la vista hacia unas hojas que caen y alarga la mano para coger una hoja de arce de un rojo encendido-. Mi madre decía que por eso tenemos memoria. Y lo contrario de la memoria: la esperanza. Para que las cosas que han desaparecido sigan siendo importantes. Para que podamos aprovechar el pasado y crear un futuro. -Gira la hoja delante de su cara de un lado a otro-. Mamá decía que la vida solo tiene sentido si vemos el tiempo como lo ve Dios. Pasado, presente y futuro al mismo tiempo.
(Julie a Perry, página 152)




Votamos y elegimos a nuestros lideres, hombres y mujeres encantadores de dientes blancos y picos de oro, y depositamos nuestras esperanzas y temores en sus manos, creyendo que esas manos eran fuertes porque daban apretones firmes. Nos fallaron, siempre. Era imposible que no nos fallaran: eran humanos, y nosotros también.
(fragmento de la página 160)




-(...) ¿Qué es...eso? -pregunto, señalando al techo.
-¿Qué? ¿Las citas?
Me levanto y señalo la zona general donde está la frase.
-Esta.
-Es una frase de "Imagine". La canción de John Lennon.
-¿Qué...frase?
-Es fácil si lo intentas.
(R y Julie, página 179)




-Quiero ingresar en Seguridad -anuncio.
Mi voz ahora es firme. Mi rostro, duro.
Rosso espira lentamente y deja el libro.
-¿Por qué, Perry?
-Porque es lo único que queda que merezca la pena.
-Creía que quería escribir.
-Escribir es inútil.
-¿Por qué?
-Ahora tenemos mayores preocupaciones. El general Grigio dice que estamos viviendo nuestros ultimos días. No quiero desperdiciar mis últimos días garabateando letras en papel.
-La escritura no son letras en papel. Es comunicación. Es memoria.
-Nada de eso importa ya. Es demasiado tarde.
Él me observa. Coge el libro de nuevo y muestra la portada.
-¿Conoces esta historia?
-Es Gilgamesh.
-Sí. El poema de Gilgamesh, una de las más antiguas obras literarias conocidas. Se podría decir que la primera novela de la humanidad. -Rosso se pone a hojear las frágiles páginas amarillas-. Amor, sexo, sangre y lágrimas. Un viaje en busca de la vida eterna para escapar de la muerte. -Alarga la mano a través de la mesa y entrega el libro a Perry-. Fue escrito hace más de cuatro mil años en tablillas de piedra quebradizas por personas que trabajaban el barro y que rara vez vivían más de cuarenta años. Ha sobrevivido a incontables guerras, desastres y plagas, y su poder de fascinación se mantiene hasta hoy día; pues aquí me tienes, en medio de la destrucción moderna, leyéndolo.
Miro a Rosso y no miro el libro. Mis dedos se hunden en la portada de piel.
-El mundo que dio a luz esa historia desapareció hace mucho tiempo, todas sus gentes están muertas, pero sigue teniendo impacto en el presente y el futuro porque a alguien le importaba ese mundo lo bastante para conservarlo. Para plasmarlo con palabras. Para recordarlo.
(Perry y Rosso, páginas 182/183)




Julie y Nora se duermen. Combaten el sueño durante horas, tratando de dar con un plan para salvarme, pero al final sucumben. Yo me tumbo encima de un montón de bragas y me quedo mirando al estrellado techo verde. No es tan fácil, señor Lennon. Aunque lo intentes.
(R, página 243)



-¿Por qué...has venido? -le pregunto.
-Para ayudar, ¿te acuerdas? Y para protegerte.
-Pero ¿por qué?
Ella me dedica una sonrisa dulce, y el corte de su mejilla brilla con la sangre fresca.
-Porque me gusta usted, señor Zombi. -Se limpia la sangre , la mira y me la unta por el cuello-. Ya estamos en paz.
(R y Julie, página 265)





Y esto fue todo por ahora. Espero que les haya gustado (se que fue largo, lo siento por eso). Intentaré escribir algunas Reseñas, Booktags y algo de Mis Favoritos. Que tengan un buen día :)


lunes, 25 de febrero de 2013

Escenas y Diálogos #5 (Parte 2)

Hola a todos :)

Escribo hoy para hacer la segunda parte del quinto Escenas y Diálogos  si ya leyeron la primera parte entonces ya saben de que libro lo hice. Si no lo han leído, escogí el siguiente....





Puro de Julianna Baggott




-Creemos que la madre del puro sigue con vida. La está buscando.
-Eso también puede interesarle a nuestra buena madre.
-¿Crees que, mientras tanto, podríais correr la voz sobre Pressia entre el resto de madres? Es morena y tiene los ojos negros y almendrados, y una cabeza de muñeca en lugar de mano. Es menuda, con una cicatriz curvada en torno al ojo derecho, como una media luna, y quemaduras por ese mismo lado de la cara. -Conforme Bradwell va describiendo a su amiga, Perdiz se pregunta si el chico siente algo por ella. ¿Le gusta o es solo que se siente responsable? Nunca se le habría pasado por la cabeza que Bradwell pudiese estar pillado por alguien, pero claro que puede; es humano. Por un momento casi llega a caerle bien Bradwell, siente que tal vez tengan algo en común  aunque entonces recuerda que acaba de ofrecerle un trozo de el a unas extrañas.
La mujer asiente:
-Haré correr la voz.
(Bradwell, Perdiz y las Feministas Femeninas, páginas 267/268)




-Ni se te ocurra pensar que me vas a quitar el chip del cuello -le dice a Bradwell-. No lo vas a hacer y punto. Ni te me acerques.
-Saben donde estás todo el rato. ¿Eso es lo que quieres? Con lo mucho que te gusta la Cúpula, no me extrañaría que te gustase convertirte en su marioneta.
-¡No soy la marioneta de nadie! Estás paranoico. ¡Pirado!
-Tan pirado como para andar buscándote.
-Yo no te he pedido que me hicieras ningún favor.
-Pero tu abuelo si, y creo que ya lo he pagado con creces.
Pressia siente como si le hubiesen pegado un puñetazo y la hubieran dejado sin aire. ¿Por eso la ha estado buscando? ¿Porque le debía a su abuelo un favor por ponerle unos puntos en la mejilla?
-Bueno, pues considera la deuda pagada. Yo nunca he pedido ser la carga de nadie.
-No quería decir eso -esgrime Bradwell.
-¡Silencio! -exclama Perdiz-. ¡Callaos ya! -Está pálido y tembloroso.
(Pressia, Bradwell y Perdiz, página 295)




Se hace el silencio y ambos oyen a Perdiz farfullar entre sueños.
-Entonces...-empieza a decir Pressia.
-Entonces, ¿qué?
-¿Por qué viniste a buscarme si no fue por mi abuelo?
-Tú sabes por qué.
-No, no lo se. Dímelo. -Están tan juntos que Pressia nota el calor que desprende el cuerpo del chico.
(Pressia y Bradwell, página 319)




Bradwell ha insistido en ir cerrando la marcha "para vigilar", pero Pressia se pregunta si estará preocupado por ella. Recuerda el tacto de su mano en el cuello antes de extraerle el chip y el roce suave de su dedo sobre la cicatriz de la muñeca. Y sus ojos, las motas doradas. ¿De donde habían salido? Era como si hubiesen aparecido de un día para otro. Es posible encontrar belleza si te esfuerzas en mirar. De vez en cuando, en un rápido fogonazo, recordará como la miró, cómo fue procesando punto por punto su cara. Pensarlo la pone nerviosa, con la misma sensación de cuando tienes un secreto que no quieres que nadie sepa.
(Pressia, página 351)




-Helmud, ¿lo hiciste para matarme a mí?
Y esa vez Helmud no repite las últimas palabras de su hermano. Quien calla otorga.
Por primera vez hasta donde recuerda, Il Capitano se siente orgulloso de su hermano:
-¡Vaya con Helmud! ¡Joder! ¡Estabas planeando matarme!
(Il Capitano y Helmud, página 388)




Helmud siente las costillas de su hermano entre las rodillas y el corazón batiente de este por delante del suyo. "Abajo...bramido. Al viento...monta." El corazón de su hermano siempre llegara a todas partes justo antes que el de el. Es la forma en que pasará por este mundo: el corazón de su hermano, un latido, y luego el suyo. Un corazón encima de otro; un corazón que manda y otro que sigue. Corazones siameses, unidos.
(Helmud, página 417)




Bradwell tiene la caja negra contra las costillas. Acaricia la cara de Pressia y luego la coge por la barbilla.
-Se supone que solo te quedarías con nosotros por tu propio bien, por razones egoístas. Me dijiste que tenías una.
-Y la tengo.
-¿Y cuál es?
-Tu eres mi razón egoísta -le confiesa el chico.
(Pressia y Bradwell, página 426)






Y bueno, eso fue todo por ahora. Pronto haré un nuevo book tag y reseña. Espero que les haya gustado :)






jueves, 21 de febrero de 2013

Escenas y Diálogos #5 (Parte 1)

Hola a todos :)! para continuar con mi entrada anterior que fue una reseña, y como ya casi no escribía nuevas entradas, les escribo esta. La dividiré al igual que el Escenas y Diálogos de orgullo y prejuicio, en dos partes debido a la gran cantidad de escenas tomadas. Y eso, espero que les guste :D...





Puro de Julianna Baggott




-No lo sabía. Toma, quédate con los tubérculos y la mariposa.
-No -rechaza Kepperness mientras se guarda el juguete en un bolsillo interior del abrigo-. Vi a tu abuelo no hace mucho. Tampoco esta muy allá. Todos tenemos a alguien. Un trato es un trato.
No sabe que decir, el hombre tiene razón  todos tienen a alguien que se ha muerto o se esta muriendo. Pressia asiente y dice:
-Vale. Lo siento mucho.
Kepperness, que ha vuelto a echar cajas a la carretilla, sacude la cabeza.
-Todos lo sentimos mucho.
(Pressia y Kepperness, página 39)




Da la impresión de que la está ridiculizando.
-Yo no soy la que miro hacia atrás. ¡Eres tú quien va por ahí dando clases de historia!
-Solo miro hacia atrás para que no cometamos los mismos errores.
-Como si fuéramos a tener ese lujo -replica Pressia-. Espera, ¿es eso lo que planeas con tus clases?, ¿una forma de infiltrarte en la ORS, de acabar con la Cúpula? -La chica le tira el trozo de papel al pecho y se dirige hacia Halpern-. Abre la puerta -le ordena.
Halpern la mira confuso.
-¿Que? Pero ¿se cierra?
Pressia vuelve la vista a Bradwell.
-Te crees muy gracioso?
-No quería que te fueses. ¿Que tiene eso de malo? -le responde Bradwell
(Pressia, Bradwell y Halpern, página 61)




-¿Sabes una cosa? Tú también eres de una clase -dice Pressia.
-¿De cuál?
No sabe que decir; nunca ha conocido a nadie como el. Los pájaros de su espalda parecen intranquilos, las alas se agitan bajo la camisa. Los ojos del chico parecen rumiar algo, la mirada es intensa.
-Eres un chico listo, seguro que lo averiguas tu solito.
Mientras sube la escalera Bradwell le dice:
-¿Te das cuenta de que acabas de decir algo bueno de mí? Ha sido un cumplido, todo un piropo.
Aquello no hace sino enfadarla aun mas.
-Espero no volver a verte nunca. ¿Te ha gustado ese piropo?
(Pressia y Bradwell, página 62)




-¿Me has traído a un Puro?
La chica asiente.
-Vamos a ver, sabía que eras distinta, pero...
-De cierta clase, ¿no?
-Al principio lo pensaba, pero luego me insultaste.
-Yo no te insulté.
-Si lo hiciste.
-No, eso es mentira, simplemente no me gustó tu forma de clasificarme. Y te lo dije. ¿Eso es lo que crees siempre que te corrige alguien?, ¿que te están insultando?
-No, es que...
-Y luego les das un regalo de cumpleaños cruel, para recordarles lo que piensas de ellos.
-Creí que te gustaría el recorte. Solo pretendía tener un detalle contigo.
Pressia se queda callada un momento y luego dice:
-Ah, bueno, pues gracias.
-Eso lo has dicho antes, pero supongo que era con sorna.
-Puede que no estuviese siendo del todo sincera...
-Ejem, perdonadme... -interviene Perdiz.
(Pressia, Bradwell y Perdiz, página 139)




Hace tanto tiempo que no utiliza sus buenos modales que no está segura de si ha contestado bien o no. El abuelo intentó enseñarle modales cuando era pequeña porque así lo habían educado a el. La madre de este le decía de pequeño: "Por si alguna vez tienes que comer con el presidente". Era como si, a falta de presidente, la buena educación ya no estuviese justificada.
(Pressia en la casa de Ingership, página 247)




-Como dice Ingership: "La Cúpula es buena, nos vigila como el ojo benevolente de Dios. Y ahora nos pide algo a ti y a mi, y nosotros le servimos".
Il Capitano no puede evitarlo y se echa a reír.
-Ah, me he estado equivocando todos estos años. Ajá. Que estúpido por mi parte, ¿verdad? La Cúpula no tiene nada de malo. Y nosotros toda la vida pensando que era el enemigo y que algún día tendríamos que combatirlo... ¿No es verdad, Helmud?
(Pressia e Il Capitano, página 262)




-Quédate en el coche pase lo que pase. Dispárale a todo lo que se mueva.
-Eso haré -afirma, aunque no sabe si podrá. Se sube al asiento del conductor y cierra la puerta.
-Si tienes que largarte, lárgate. Las llaves están en el contacto. Por mi no te preocupes.
-Preocupes.
-No se conducir.
-Es mejor tener las llaves que no tenerlas. -Apoya la mano en el capó y añade-: Ten cuidado. -Es evidente que Il Capitano se ha enamorado del coche.
(Pressia e Il Capitano, página 272)







Esto es todo por ahora, pronto escribiré la segunda parte  :)




martes, 19 de febrero de 2013

Escenas y Diálogos #4 (Parte 2)

Hola a todos :) en esta ocasión vengo a terminar el Escenas y Diálogos de Orgullo y Prejuicio que ya había empezado. Esta es la segunda parte y empieza ahora...



Orgullo y Prejuicio de Jane Austen




...Espantada  comprobó que quien entraba en el salón era Darcy. Tomó asiento por unos momentos, y levantándose luego, se paseó por la estancia. Lizzy estaba sorprendida, pero no pronunció palabra. Tras un silencio de varios minutos, se acercó a ella y, con visible agitación, dijo:
-He luchado en vano. Ya no quiero hacerlo. Me resulta imposible contener mis sentimientos. Permitame usted que le manifieste cuán ardientemente la admiro y amo.
(Lizzy y Mr. Darcy, página 222)




-...¡Y al regresar nos divertimos tanto! Creía que no conseguiríamos entrar en el coche. Me moría de risa. ¡Y lo pasamos tan bien durante el camino! Hablábamos y reíamos tan alto que habrían podido oírnos a diez millas.
A eso respondió con gravedad Mary:
-Lejos de mí, querida hermana, el despreciar tales placeres. Serán sin duda propios del carácter de casi todas las mujeres. Pero confieso que no me atraen. Prefiero, con mucho, un libro.
Pero a esta contestación Lydia no oyó una palabra. Rara vez escuchaba a nadie mas de medio minuto, y jamás prestaba atención a Mary.
(Lydia y Mary, página 259)




Cuando se encaminaban, cruzando el prado, hacia el arroyo, Lizzy se volvió para mirar de nuevo la casa; su tío y su tía se detuvieron también, y mientras aquél hacia conjeturas sobre la época de construcción del edificio, el propietario del mismo se acercaba deprisa hacia ellos desde el camino que por detrás conducía a las caballerizas.
Estaban a menos de veinte yardas, y tan repentina fue su aparición  que resulto imposible impedir que los viera. Los ojos de Lizzy y de Darcy se encontraron al instante, y los rostros de ambos se ruborizaron. El se paró en seco, y permaneció por un instante inmóvil a causa de la sorpresa.
( Páginas 287/288)




-Aun recuerdo que la primera vez que la vimos en el condado de Hertford quedamos sorprendidos de que se la considerara como una belleza, y viene a mi memoria una frase que usted dijo una noche, después de haber comido en Netherfield: "¡Ella una belleza! Antes se podría considerar a su madre un genio." Sin embargo, parece que desde entonces tiene usted mejor concepto de ella y, si no me equivoco, más bien la tiene usted por bonita.
-Si -replicó Darcy, que no pudo contenerse más-; eso fue solo al principio de conocerla, porque hace muchos meses ya que la considero como una de las más bellas mujeres que conozco.
Una vez dicho esto partió, y Miss Bingley se quedó con la satisfacción de haberlo obligado a decir lo que no apenaba a nadie más que a ella misma.
(Mr. Darcy y Miss Bingley, páginas 309/310)




-Aunque para Lydia el suceso ha de ser, por fuerza, desdichado, nosotras podemos sacar de el la lección mas provechosa: que la perdida de la virtud en la mujer es irreparable; que un solo paso en falso supone la ruina final; que su corazón no es menos quebradizo que admirable su belleza, y nunca puede resultar demasiado cuidadosa contra las indignidades del otro sexo.
(Mary a Lizzy, página 328)




-¡Oh Jane, si hubiéramos sido menos reservadas y hubiésemos dicho lo que sabíamos de el, no había ocurrido esto!
-Acaso hubiera sido mejor -repuso su hermana-. Pero dar a conocer las faltas anteriores de una persona desconociendo cuales son sus sentimientos en el presente, es injustificable. Nosotras obramos con la mejor intención.
(Jane y Lizzy, página 330)




-Yo nunca me fugaré, papá -dijo Kitty, colérica-. Si yo hubiera ido a Brighton me habría portado mejor que Lydia.
-¡Ir tu a Brighton! ¡No me fiaría de ti, ni en un sitio tan próximo como Eastbourne, por cincuenta libras! No, Kitty. Al fin he aprendido a ser cauto, y tu sentirás los efectos. Ningún oficial volverá a entrar en mi casa. Los bailes quedan prohibidos, a menos que asistáis a ellos con una de vuestras hermanas, y jamás iréis mas allá de la puerta de casa sin haber demostrado capacidad para ser razonable al menos diez minutos cada día.
Kitty, que tomo en serio las amenazas, comenzó a llorar.
-Bien, bien -dijo el-; no te alarmes tanto. Si eres buena muchacha durante los próximos diez años, al final te llevaré a ver un desfile militar.
(Mr. Bennet y Kitty, página 339)




Se sentía, pues, humillada y triste, y arrepentida, aunque no sabía exactamente de que. Ansiaba su estima cuando ya no podía esperar obtenerla; necesitaba oírlo cuando no parecía existir la menor probabilidad de avenencia; estaba convencida de que habría sido dichosa a su lado, cuando no era probable que se produjera un nuevo encuentro entre ambos.
¡Que triunfo para el, pensaba a menudo, si supiera que las proposiciones que solo hace cuatro meses desprecié con orgullo serían ahora alegre y gratamente recibidas!
(Lizzy, páginas 352/353)





jueves, 7 de febrero de 2013

Escenas y Diálogos #4 (Parte 1)

Hola a todos! el día de hoy haré un nuevo "Escenas y Diálogos", venía pensando en hacerlo desde hace varios días y el libro del cual tomare los extractos también lo había elegido hace mucho. Lo voy a dividir en dos partes por que tomé muchísimas frases que me gustaron, así que, eso, el libro que escogí (aprovechando de celebrar sus 200 años) es...



Orgullo y Prejuicio de Jane Austen



-El orgullo -observó Mary, que se jactaba de lo sólido de sus reflexiones- es un defecto muy común. Mis lecturas me han convencido de que la naturaleza humana es extremadamente propensa a el, y de que hay muy pocas personas que no se sientan satisfechas de si mismas por tal o cual condición real o imaginaria. La arrogancia y el orgullo son cosas muy distintas. Una persona puede ser orgullosa sin ser arrogante. El orgullo se refiere más a nuestra opinión sobre nosotros mismos; la arrogancia, a lo que deseamos que los demás piensen de nosotros. (Mary a Lizzy, página 27)




Si una mujer se obstina en ocultar sus sentimientos al hombre que ama, puede perder la oportunidad de conservarlo, y entonces será mezquino consuelo suponer que se ha burlado de todo el mundo. Hay tanto de gratitud o de vanidad en casi todos los defectos , que no es cauto abandonarse a ellos. Se puede comenzar con la mayor libertad (una pequeña preferencia es lo más natural), pero pocas de nosotras poseemos suficiente corazón para enamorarnos de veras sin estímulo. En nueve casos de diez, la mujer demuestra mayor afecto del que siente. A Bingley le gusta tu hermana, sin duda, pero puede que la cosa no pase de ahí si ella no lo ayuda. (Charlotte a Lizzy, página 30)




-Mis ideas fluyen con tal rapidez que no me queda tiempo para expresarlas, por lo que a veces mis cartas no comunican todo lo que desearía.
-Su modestia, Mr. Bingley -dijo Lizzy-, tiene que desarmar a sus censores.
-No hay nada más engañoso -terció Darcy- que la apariencia de humildad. A menudo sólo es carencia de opinión, y a veces una ostentación indirecta.
-¿De cuál de ambas cosas tildas mi débil rasgo de modestia?
-De ostentación indirecta; porque tú, en realidad, estás orgulloso de tus defectos al escribir, ya que consideras que se deben a la rapidez de tus pensamientos y al descuido en la ejecución, lo cual te parece, si no estimable, al menos muy interesante. La capacidad de hacer algo con presteza es siempre muy elogiada por su poseedor, quien a menudo no advierte la imperfección que la acompaña...
(Mr. Bingley, Lizzy y Mr. Darcy, páginas 60/61)




Wickham era el hombre dichoso a quién todos los ojos femeninos se volvían, y Lizzy fue la feliz mujer junto a la cual acabó por sentarse; y el grato modo como al instante entabló conversación con ella, aunque sólo fuera para hablar de que la noche era húmeda y se avecinaba una temporada lluviosa, le hizo comprender que los tópicos más comunes, más necios, más usados, pueden resultar interesantes según la habilidad de quien los emplea. (página 94)




-¿Suele usted hablar mientras baila?
-En ocasiones  Es preciso hablar un poco, pues de lo contrario parecería extraño estar juntos en silencio durante media hora; pero, en beneficio de algunos, la conversación debería desarrollarse de modo que se diga lo menos posible.
-¿Se refiere usted en eso a sus propios sentimientos o piensa que complace los míos?
-Las dos cosas -contestó Lizzy con ingenio-; porque he comprobado que nuestros temperamentos se parecen. Ambos somos insociables, taciturnos, enemigos de hablar a menos que esperemos decir algo que deje boquiabierto a quien escucha y pase a la posteridad con el brillo de un proverbio.
(Lizzy y Mr. Darcy, página 111)




Ella no dijo nada, y terminado el baile se separaron en silencio, disgustados ambos, aunque no en igual grado, porque en el pecho de Darcy anidaba un poderoso sentimiento hacia ella, y de pronto la perdonó, dirigiendo toda su ira contra otra persona. (Mr. Darcy y Lizzy, página 114)




-...No temas; hay pocos a quienes ame de veras, y menos aun de quienes piense bien. Cuanto más conozco el mundo, más me irrita, y todos los días confirmo mi creencia en la inconstancia del carácter humano y en la poca que me inspiran las apariencias de mérito o talento. (Lizzy a Jane, página 159)




-...No podemos exigir que un joven alocado sea siempre precavido y prudente. A menudo es nuestra propia vanidad lo que nos engaña. La imaginación de las mujeres hace que concibamos demasiadas ilusiones respecto de los hombres.
-Y los hombres procuran que así sea.
-Si lo hacen con premeditación no podrán justificarse, pero no creo que las personas sean tan mal intencionadas como algunos se figuran.
-Estoy muy lejos de atribuir a premeditación la conducta de Bingley -dijo Lizzy-; pero sin querer obrar mal ni hacer infelices a los otros se puede errar y ocasionar desgracia. La carencia de reflexión o la escasa atención a los sentimientos ajenos, así como la falta de resolución, dan ese resultado.
(Lizzy y Jane, página 160)




-Pero es que esa expresión "amaba con vehemencia" es tan manida, tan ambigua, tan indefinida, que no me dice nada. Lo mismo se aplica a sentimientos que brotan a la media hora de conocerse que a efectos reales y profundos.(Mrs. Gardiner a Lizzy, página 167)





En breve publicaré la segunda parte, pero antes debo terminar el libro y juntar más frases que me hallan llegado. Saludos :)









lunes, 28 de enero de 2013

Escenas y Diálogos #3

Hola a todos :)
Hoy les escribo por otro "capitulo" de Escenas y Diálogos  esta vez escogí un libro que me leí hace no mucho y que tuvo algunas frases que me hicieron reír. Y esta vez no será largo como el anterior, se los prometo.  El elegido es...



The Duff de Kody Keplinger




—Bianca, puta es sólo una palabra que la gente utiliza para hacer daño—Dijo con su voz
más suave. —Los hace sentir mejor acerca de sus propios errores. Usar ese tipo de
palabras es más fácil que buscar la solución a la situación. Te lo prometo, no eres una
puta. (Wesley a Bianca, página 128)





—Yo soy la DUFF
—Perdón, ¿La qué?
—DUFF
— ¿Eso es solo un mote?
—Las siglas de ugly fat friend, (la designada amiga fea y gorda) —suspiré—. La chica fea del grupo. Esa soy yo.
—Eso es estúpido.
— ¿Lo es? —Dije con voz rota— ¿Es realmente estúpido, Casey? Mírate, mira a Jessica. Vosotras parecéis como si hubierais salido de un anuncio de Teen Vogue. No puedo competir con eso. Así que sí, yo soy la maldita DUFF.
—No lo eres. ¿Quién te dijo eso?
—Wesley.
— ¡Me estas jodiendo!
—No.
— ¿Antes o después de acostarte con él?

(Bianca y Casey, página 138)






Me di cuenta de que había un trozo de papel en mi mesa. Me senté y lo cogí, suponiendo que era de Casey. ¿Quién más me escribiría una nota? Pero Casey siempre dibujaba una cara sonriente sobre la i de mi nombre, la escritura era pequeña, cursiva, y sin rostro.
Confundida, desdoblé el papel y leí la frase garabateada en la parte superior.

“Wesley Rush no persigue a las chicas, pero te estoy persiguiendo a ti”.
(Bianca, página 171)





Pienso en ti mucho más de lo que cualquier hombre que se respete a si mismo admitiría y  estoy enfermo de celos por Tucker, algo que nunca pensé que diría. Seguir sin ti es imposible. Ninguna otra chica me mantiene de puntillas en la manera como tú lo haces. Nadie me hace QUERER hacer el ridículo escribiendo cursis cartas como esta. Solamente tú.  Pero sé que también tengo razón. Sé que estas enamorada de mi, aunque estés saliendo  con Tucker. Puedes mentirte si quieres, pero la realidad te golpeará en cualquier
momento. Estaré esperando a que suceda…  te guste o no. 
 Con amor,
Wesley 
 P.D: Sé que estas poniendo los ojos en blanco en este momento, pero no me importa. 
(fragmento de la carta de Wesley a Bianca, página 174)





Pensé en Cathy Earnshaw, la heroína malcriada y egoísta de Cumbres Borrascosas y recordé el pasaje que había estado leyendo antes de que el timbre sonara. Pero cuando las palabras brotaron a través de mi cerebro, eran ligeramente diferentes: 
"Mi amor por Toby  es cómo la maleza de los bosques: el tiempo lo cambiará, yo ya sé 
que el invierno muda los árboles. Mi amor por Wesley se parece a las eternas rocas
profundas, es fuente de escaso placer visible, pero necesario."    
Mi cabeza se movió hacia atrás y  hacia adelante febrilmente. Me gusta, me tuve que corregir. Mi gusto por Wesley es bla, bla, bla. Me limpié los ojos y me puse de pie, tratando de calmar mi respiración entrecortada. Luego me volví y me dirigí al piso de arriba.
De repente quería saber cómo terminaba el libro.
(Bianca, página 176)






Espero que les haya gustado. Pronto estaré con más reseñas, y quien sabe quizás también una nueva sección. Les deseo un buen día :)




domingo, 20 de enero de 2013

Escenas y Diálogos #1

Hola a todos :)

Hice esta nueva sección en mi blog donde les presentaré escenas y diálogos que me han gustado en los libros que he leído. Últimamente me la he pasado apuntando las páginas donde están para luego escribirlos, también tuve que releer libros a la rápida en busca de mas, lo cual ha sido divertido porque pude recordar partes que había olvidado de mis novelas favoritas. Hay también escenas que me han encantado pero que son demasiado largas para poner aquí, así que intentaré acortar lo que más pueda algunas sin que se pierda la idea. Otra cosa es que probablemente hayan diálogos que contengan spoilers, por lo que anunciaré cuando ocurra. Y bueno, eso es todo. Desde ahora existirá esta sección  y espero que la disfruten.

En esta ocasión las escenas y diálogos son de...



The Host (La huésped) de Stephenie Meyer


Me dio la vuelta con brusquedad. Sonó un clic y una luz me cegó el ojo izquierdo. Jadee y automáticamente intente retorcerme para alejarme de el. Me tiró de nuevo el pelo y la luz se deslizo al ojo derecho.
-No me lo puedo creer -susurró el -.Todavía eres humana.
Me agarró la cabeza entre las dos manos y, antes de que pudiera apartarme, apretó con fuerza sus labios contra los míos.  (Melanie y Jared, páginas 48/49)



-Quédate en la cama, Mel, que no voy a cambiar de idea.
-De todos modos, tampoco es eso lo que quería decir. -Lo que me salió no fue más que una serie de palabras desordenadas -:Quiero decir que el sofá es bastante grande para Jamie. Y no le quedara pequeño hasta que no pase mucho tiempo. Yo podría compartir la cama...contigo. (Melanie y Jared, página 101)



-Jared...-suspiré. Intenté alcanzar de nuevo sus labios, pero el se apartó como si tuviera que decir algo mas. ¿Que mas había que decir?
-Pero...
¿Pero? ¿Qué "pero" podía haber? ¿Que podría seguir a esta explosión de fuego que pudiera comenzar con un "pero"?
-Es que tu tienes diecisiete años, Melanie, y yo veintiséis.
-¿Y eso que tiene que ver?
El no contestó. Sus manos acariciaron mis brazos con lentitud, extendiendo el fuego por ellos.
-No debes cuidar de mi para nada. -Me eché hacia atrás buscando su rostro -.¿Como te puedes preocupar por las convenciones sociales cuando hemos pasado ya por el final del mundo?
(Melanie y Jared, páginas 103/104)


SPOILER
-La chica que lleva dentro...-empezó el, con lentitud.
-¿Si?
-Ese cuerpo no le pertenece.
-¿Adonde quieres ir a parar?
La voz de Jared sonó dura cuando respondió:
-Mantén las manos bien lejos de ella.
Ian dejó escapar una risita baja.
-¿Celoso, Jared Howe?
-Eso no viene al caso.
(Jared e Ian, página 482)


SPOILER
Ian le interrumpió con un suspiro:
-No te hagas mala sangre. Wanda no es exactamente humana, a pesar de su cuerpo. No parece reaccionar al...contacto físico tal y como lo haría un humano.
Entonces Jared se echó a reír.
-¿Esa es tu teoría?
¿Que tiene de graciosa?
-Que ella es muy capaz de reaccionar al contacto físico -le informó Jared, poniéndose repentinamente serio de nuevo -. Es lo bastante humana como para eso. O en cualquier caso su cuerpo, al menos.
Me ardía la cara.
Ian guardo silencio.
-¿Celoso, Ian O'shea?
-En realidad si, y me sorprende.- La voz de Ian sonó tensa -.¿Como es que sabes eso?
Jared vaciló.
-Fue...una especie de experimento.
(Jared e Ian, página 484)


SPOILER
Deje atrás su mirada inquisitiva, sin dejar de llevar conmigo a Ian.
Lo arrastraba todavía a través de la habitación donde se encontraban todos los túneles que conducían a los alojamientos, es una gran maraña de corredores oscuros, y escogí uno al azar. Estaba desierto.
-Wanda, ¿qué...?
-Necesito que me ayudes, Ian.- Mi voz sonaba tensa, frenética.
-Lo que quieras. Ya lo sabes.
Le cogí la cara entre las manos y lo miré a los ojos. En la oscuridad apenas se distinguía un destello de su color azul.
-Necesito que me beses, Ian. Ahora mismo. Por favor.
(Ian y Wanderer, páginas 536/537)



(Extracto del poema que sale al inicio, "Pregunta" de May Swenson.)

Mi cuerpo es mi hogar,
mi caballo, mi sabueso.
¿Que es lo que haría
si lo perdiera?

¿Dónde dormiría?
¿Cómo cabalgaría?
¿Qué cazaría?